Nutrición foliar en girasol

Girasol: una nutrición estratégica que suma kilos y aceite

23/10/2026 · Área de Desarrollo de Mercado y Producto
Girasol: una nutrición estratégica que suma kilos y aceite

En las últimas campañas, el girasol recuperó protagonismo dentro de los planteos agrícolas argentinos como una alternativa para diversificar rotaciones y reducir riesgos productivos. Su estabilidad, rusticidad y capacidad de adaptación lo posicionan como un cultivo estratégico para numerosas regiones, aunque la expresión de su potencial depende en gran medida de una adecuada nutrición.

Del diagnóstico al plan: hojas que alimentan granos

Toda estrategia nutricional comienza con un buen diagnóstico. El análisis de suelo, junto con el conocimiento del ambiente y de la historia del lote, permite identificar qué factores limitan el potencial productivo. A partir de esa información es posible diseñar un plan nutricional que no solo corrija deficiencias, sino que priorice una adecuada relación fuente-destino.

¿Qué significa esto? Dicho de forma simple, la fuente son las hojas, la “fábrica” que capta la luz y produce los hidratos de carbono que alimentan a la planta. El destino son los granos, el “depósito” donde esos productos se acumulan en forma de peso y, para el caso del girasol, de aceite. Para que el cultivo exprese su potencial, la fábrica tiene que poder abastecer a todos los granos que la planta fija, y los granos tienen que ser suficientes para aprovechar todo lo que la fábrica produce.

Esta relación impacta, en primer lugar, sobre el rendimiento. En girasol, el número de granos por unidad de superficie es el principal componente del rendimiento y se define durante un período crítico amplio, que se extiende desde unos 30 días antes hasta unos 20 días después de la floración. En esa ventana, un cultivo bien nutrido, con buen crecimiento y buena cobertura foliar, logra fijar más granos.

Luego, durante el llenado, la fuente debe mantenerse activa para completar esos granos. En estudios se probó que la radiación interceptada por planta durante el llenado explica en gran medida el peso de los granos y su concentración de aceite. En otras palabras, si las hojas envejecen antes de tiempo por falta de nutrientes, estrés o enfermedades, los granos se llenan menos y acumulan menos aceite.

En definitiva, un plan nutricional bien diseñado busca construir una buena fuente desde etapas tempranas y sostenerla funcional hasta el final del ciclo. Así, el mismo manejo que permite fijar más granos es el que ayuda a llenarlos mejor, y por eso rendimiento y calidad pueden mejorar en simultáneo.

Nutrientes para la fábrica y para el depósito

La disponibilidad de nutrientes debe acompañar los momentos de demanda del cultivo. Siguiendo la lógica fuente-destino, conviene distinguir entre los nutrientes que ayudan a construir la fábrica y los que aseguran un depósito de mayor tamaño.

El nitrógeno (N) impulsa el crecimiento foliar y la captura de radiación, mientras que el fósforo (P), el potasio (K) y el azufre (S) contribuyen al desarrollo de raíces, al funcionamiento de la planta y al aprovechamiento del nitrógeno. Todo esto contribuye a formar la fuente, es decir, las hojas.

Con una buena fuente asegurada, el boro (B) completa el esquema del lado del destino. Su presencia es especial desde botón floral hasta floración, cuando se definen el cuajado. Una deficiencia en esta etapa se traduce en capítulos deformados y en un mal cuajado y llenado de granos. En cambio, un adecuado abastecimiento permite fijar más granos y aprovechar al máximo la fuente construida (imagen 1).

Dos capítulos de girasol: sin boro, con el centro sin llenar, y con WAYRA Cuaje, lleno hasta el centro.

Imagen 1. Ensayo de desarrollo del equipo de I+D de Amauta Agro, con Wayra Cuaje como fuente de Boro. Claromecó, provincia de Buenos Aires, campaña 2023.

Una vez construida la fuente, el desafío es sostenerla. A través de la nutrición foliar podemos mantener las hojas activas durante más tiempo y mejorar la relación fuente-destino. Al aplicarse directamente sobre las hojas, permite ajustar la disponibilidad de nutrientes en los momentos de mayor demanda y sostener la antena del cultivo, es decir, el área foliar que capta la luz. Una antena más grande y activa por más tiempo actúa sobre los dos lados de la relación: ayuda a fijar un mayor número final de granos y a llenarlos mejor, con más peso y más aceite.

Cuando la calidad también suma

Para poner a prueba esta lógica a campo, en un ensayo llevado a cabo en Morteros, Córdoba se evaluaron dos estrategias de nutrición foliar: una fuente NPK combinada con aminoácidos y una fuente de nitrógeno y azufre (NS), también combinada con aminoácidos. El objetivo fue analizar cómo cada combinación contribuía a sostener la fuente durante el período crítico y el llenado de granos, y cómo eso se reflejaba tanto en los kilos cosechados como en el contenido de aceite. Para evaluar la calidad se consideró el rendimiento ajustado, es decir, el rendimiento corregido por la bonificación o el descuento que corresponde según el contenido de materia grasa respecto de la base comercial del 42%.

Con Wayra K + Wayra Amino aplicado en V6, se logró un rendimiento de 2.647 kg/ha, 194 kg/ha más que el testigo (+8%). La combinación de nutrientes con aminoácidos ayudó a mitigar el estrés y a mantener las hojas activas, lo que permitió sostener la fuente durante el período crítico, cuando se define el número de granos. En calidad, el contenido de materia grasa fue de 40,18%, levemente superior al del testigo (39,77%). Como ambos quedaron por debajo de la base comercial, el rendimiento ajustado fue de 2.551 kg/ha, aunque igualmente 207 kg/ha por encima del testigo.

Con Wayra Nitro S + Bio Súper se obtuvo un rendimiento de 2.585 kg/ha, 132 kg/ha más que el testigo. Sin embargo, la mayor diferencia apareció en la calidad: la materia grasa llegó a 49,46%, casi 10 puntos más que el testigo, lo que se tradujo en una bonificación del 14,92% y en el mayor rendimiento ajustado del ensayo, con 2.970 kg/ha, 626 kg/ha más que el testigo (+26,7%). Este comportamiento es consistente con una fuente que se mantuvo activa durante el llenado: el aporte conjunto de nitrógeno y azufre mejora el aprovechamiento del N y ayuda a sostener el área foliar, de modo que los granos reciben más fotoasimilados y acumulan más aceite.

Estos resultados muestran que sostener la fuente paga por dos vías: más granos fijados durante el período crítico, que se traducen en más kilos, y un mejor llenado, que se traduce en más aceite. En girasol, donde la calidad industrial tiene un peso determinante en el valor final de la producción, esa diferencia puede definir el resultado económico del cultivo.

Rendimiento ajustado y materia grasa de tres estrategias en girasol: el testigo llega a 39,77% y WAYRA Nitro S + BIO Súper a 49,46%.

Gráfico 1. Rendimiento físico vs. rendimiento ajustado: dos estrategias, distintos objetivos

Lote de girasol partido al medio: a la izquierda el testigo, más ralo y amarillento; a la derecha la estrategia WAYRA Nitro S + BIO Súper, más verde y pareja.

Imagen 2. Comparación entre el testigo (izquierda) y la estrategia Wayra Nitro S + Bio Súper (derecha) durante el llenado de granos.

Boro: más destinos para llenar

Para dimensionar el aporte del boro del lado del destino, se consolidaron los resultados de 11 ensayos realizados durante las últimas tres campañas, en los que se comparó un manejo sin boro con la aplicación foliar de Wayra Cuaje en estadios previos a la floración.

En promedio, los tratamientos con Wayra Cuaje rindieron 2.964 kg/ha, frente a 2.634 kg/ha sin boro, es decir, 330 kg/ha más (+12,5%) (gráfico 2).

Esta respuesta se explica por el momento de aplicación. Entre botón floral y floración se definen la fertilidad de las flores, la germinación del polen y el cuajado. Asegurar el boro antes de la floración permite que más flores se fecunden y cuajen, es decir, que el cultivo cuente con más destinos para llenar. Así lo muestra la imagen 3: los capítulos sin boro presentan el centro vacío, mientras que con Wayra Cuaje los granos se forman hasta el centro del capítulo.

Con más granos fijados, la fuente construida y sostenida con el resto del plan nutricional encuentra dónde depositar lo que produce, y eso se traduce en más kilos por hectárea.

Promedio de 11 ensayos en girasol: 2.634 kg/ha sin boro y 2.964 kg/ha con WAYRA Cuaje.

Gráfico 2. Rendimiento promedio sin boro y con Wayra Cuaje: consolidado de 11 ensayos en las últimas tres campañas

Ocho capítulos de girasol: arriba, los del control foliar con el centro sin granos; abajo, los tratados con WAYRA Cuaje, llenos hasta el centro.

Imagen 3. Capítulos de girasol sin boro foliar (arriba) y con Wayra Cuaje (abajo). Con boro, los granos se forman hasta el centro del capítulo.

Un plan para cada etapa del cultivo

Los resultados muestran que en girasol no hay una única herramienta que lo resuelva todo, sino un plan que acompaña cada etapa del cultivo: construir la fuente desde temprano, sostenerla durante el período crítico y el llenado, y asegurar suficientes destinos para aprovecharla. Cuando estas piezas se combinan, rendimiento y calidad dejan de competir y empiezan a sumar.

Por eso, el punto de partida sigue siendo el diagnóstico de cada lote. Generar información local y analizar en conjunto rendimiento, calidad e inversión es la mejor herramienta para ajustar el plan a cada ambiente.

A la hora de armar el plan nutricional, estas recomendaciones pueden servir como guía: 

  1. La nutrición empieza por el diagnóstico: identificar el nutriente limitante permite asignar mejor los recursos y aumentar la eficiencia de cada intervención.
  2. En girasol no todo son kilos: el contenido de aceite puede modificar significativamente el resultado económico del cultivo.
  3. Fuente y destino van de la mano: construir y sostener el área foliar con nitrógeno y azufre, y asegurar el boro antes de la floración, permite fijar más granos y llenarlos mejor.

Bibliografía consultada

  • Aguirrezábal, L. A. N.; Lavaud, Y.; Dosio, G. A. A.; Izquierdo, N. G.; Andrade, F. H.; González, L. M. 2003. Intercepted solar radiation during seed filling determines sunflower weight per seed and oil concentration. Crop Science 43: 152-161.
  • Díaz-Zorita, M. 2002. Apuntes para el manejo nutricional de cultivos de girasol de alto rendimiento. Cuadernillo Informativo N.º 3 (2.ª ed.). ASAGIR – Asociación Argentina de Girasol. Buenos Aires.
  • Díaz-Zorita, M.; Duarte, G. A.; Plante, E. 2003. El cultivo de girasol. ASAGIR – Asociación Argentina de Girasol. Buenos Aires.
  • Dosio, G. A. A.; Aguirrezábal, L. A. N.; Andrade, F. H.; Pereyra, V. R. 2000. Solar radiation intercepted during seed filling and oil production in two sunflower hybrids. Crop Science 40: 1637-1644.
  • Rengel, Z.; Cakmak, I.; White, P. J. (eds.). 2023. Marschner's Mineral Nutrition of Plants. 4.ª ed. Academic Press, Londres. 

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