El ajo (Allium sativum) es una especie originaria de Asia Central. Desde allí, se expandió hacia China, India, Europa y el Mediterráneo, dando lugar a los cultivares conocidos como asiáticos, continentales y mediterráneos.
Los cultivares de ajo se agrupan según características agronómicas, como la dormición, el color, los requerimientos de frío y la respuesta al fotoperiodo. Estas particularidades son las que permiten su plantación en diferentes zonas climáticas. En las provincias de Cuyo, los tipos más utilizados son los morados o chinos, blancos y colorados.
Según la FAO, la producción mundial de ajo alcanza aproximadamente 28 millones de toneladas, cultivadas en 1.6 millones de hectáreas. Los principales exportadores, que concentran el 92% del mercado, son China, España, Argentina y Emiratos Árabes. Por otro lado, los mayores importadores son Indonesia, Malasia y Brasil.
Argentina ocupa el puesto 14 en el ranking mundial de máximos productores con aproximadamente 16.000 hectáreas cultivadas, y una cosecha anual de 149.000 toneladas. De esta producción, el 70% se exporta en fresco, el 15% se destina al mercado interno, el 10% a semilla y el 5% a la industria (deshidratados, pasta, pelados, trozados, etc.), siendo Brasil nuestro principal destino de exportación.
El cultivo de ajo en Cuyo
En la región de Cuyo, el ajo tiene un ciclo de aproximadamente 240 días que va desde marzo-abril hasta noviembre-diciembre. El periodo vegetativo comienza tras la siembra y los primeros riegos, cuando emergen los brotes y la planta desarrolla sus hojas para sustentar el bulbo futuro.
Luego, comienza una de las etapas más importantes: la bulbificación. Esten proceso inicia tras cumplir los requerimientos de frío (vernalización) y con el incremento de la duración de las horas de luz. En esta fase, los dientes comienzan a formarse y a llenarse de reservas (azúcares).
Finalmente, la cosecha se realiza cuando los dientes están bien marcados en el bulbo y las catáfilas protectoras (chalas) se adelgazan.
El Manejo Nutricional
En el cultivo de ajo, un adecuado manejo nutricional se vuelve clave para lograr los máximos rendimientos. Entre los principales nutrientes, el Nitrógeno (N) tiene una demanda que oscila entre 200 y 300 kg/ha, dependiendo de la variedad y densidad de siembra, y se recomienda una aplicación fraccionada en dos o tres veces para minimizar pérdidas por lavado, mejorar la eficiencia en el uso del nutriente y evitar así la contaminación de napas.
Por su parte, el aporte de Fósforo (P) se vuelve de vital importancia, ya que el sistema radical del ajo es poco denso, lo que limita la absorción de este nutriente no móvil. Para garantizar su disponibilidad, suele recomendarse la aplicación localizada de 50 a 100 kg/ha de P₂O₅ en el momento de la siembra.
Por último, el Potasio (K), es fundamental para regular el estado hídrico del cultivo, ya que controla la transpiración y la turgencia de las células. Además, es el principal transportador de azúcares dentro de la planta. Un suministro adecuado de entre 120 y 200 kg/ha de K favorece el llenado y firmeza del bulbo.
Soluciones Amauta
En resumen, con una planificación adecuada y un manejo preciso, el cultivo de ajo puede alcanzar altos niveles de productividad y calidad, asegurando su competitividad en el mercado internacional. En Amauta contamos con soluciones integradas para garantizar el rendimiento y la calidad de las cosechas.
Nitralia Elite: es un fertilizante formulado para acompañar el desarrollo del ajo proporcionando un balance adecuado de nutrientes en cada fase del cultivo. Su composición 10-10-17, sumado a su aporte de un 20% de S y 2% de Mg asegura una nutrición eficiente desde el crecimiento inicial hasta la maduración del bulbo.
A su vez, su tecnología Duramón mejora la eficiencia del Nitrógeno, lo cual es clave en un cultivo que demanda este nutriente en cantidades considerables durante su ciclo. Además, su mecanismo "BY-PASS" ayuda a reducir la lixiviación y permite una liberación controlada del Nitrógeno, lo cual es importante para minimizar pérdidas y optimizar el rendimiento.
Nitralia N: Con una formulación 24% de N, 26% de S y 2% de MgO, este fertilizante es ideal para acompañar la fase de crecimiento del ajo. El Nitrógeno favorece el desarrollo de la planta, asegurando un crecimiento vigoroso, mientras que el Azufre y el Magnesio son esenciales para procesos metabólicos claves en la producción de aminoácidos y proteínas. El Azufre, en particular, mejora la síntesis de compuestos azufrados característicos del ajo, lo que influye en su calidad, sabor y contenido de aceites esenciales. Esto se traduce en un mejor llenado del bulbo y mayor calidad del producto final. También cuenta con tecnología Duramón, que optimiza la eficiencia del Nitrógeno, reduciendo las pérdidas y aumentando la disponibilidad para el cultivo.
Bibliografía consultada